Cheng Bao Zhuang
Expansión y abrazo
Cheng Bao Zhuang es una de las posturas fundamentales de las posturas de Cultivar la Salud. Combina expansión y abrazo: expandes tu presencia física y energética en el espacio que te rodea mientras abrazas conscientemente tu propia vitalidad y tu conexión con la Tierra. Es encontrar el equilibrio entre la estabilidad de un poste y la flexibilidad de tu ser.
- Los pies. Sepáralos a la anchura de los hombros. El centro de las plantas queda «hueco» de forma natural. Los dedos agarran suavemente el suelo, como si te aferraras a la tierra.
- El eje. Todo el cuerpo erguido, sin inclinarse hacia delante ni hacia atrás. La cabeza, suspendida por un hilo desde la coronilla. Baja ligeramente el mentón.
- Las rodillas. Algo flexionadas, como si estuvieran a punto de dar un pequeño salto.
- Los glúteos y la espalda. Como sentado en el borde de una mesa. La espalda, la cintura y la parte trasera de las piernas presionan suavemente contra un árbol o una pared detrás de ti.
- Los hombros. Sin levantarlos: déjalos caer. Abre las axilas como si sostuvieras unas naranjas debajo de ellas. Usa solo la fuerza necesaria para mantener los brazos elevados.
- Las manos. Elévalas con delicadeza frente al pecho, a una palma y media de él, con dos puños de separación entre ellas. Los dedos separados, como si hubiera bolas de algodón entre ellos.
- La esfera. Visualiza que sostienes entre tus manos, brazos y pecho una bola de cristal. Siente su forma redonda. Si aprietas demasiado, se rompe. Si sueltas, se cae.
- El rostro y la mirada. Labios entreabiertos, la «sonrisa de Buda». Relaja la cara y el cuello. Mira hacia el horizonte, un poco hacia arriba, sin fijarte en nada. Al principio, mejor con los ojos cerrados.
- La respiración. Natural, uniforme y delicada. En calma, consciente de los sonidos sutiles y de los cambios en el aire. Con paz y sin esfuerzo.
Recuerda: solo usa tu mente para imaginar lo descrito, sin emplear fuerza física. Para empezar, mantén la postura cinco minutos. Cada persona tiene su propio ritmo: no te compares y no te frustres. La perseverancia y la paciencia son la clave.


